Aire para una Barcelona deprimida
La «Festa del Cel» de Barcelona, que reunió a 1.400.000 personas y sorteó el colapso de 2006, clausura una Mercè gris.
«Ha sido un gran éxito deportivo y de la ciudad de Barcelona», decía el alcalde Hereu, y el comunicado de prensa del Ayuntamiento apuntalaba su entusiasmo recordando que, con una audiencia de más de 80 países, la «Festa del Cel» había sido «uno de los mejores escaparates internacionales para la ciudad, reforzando la marca Barcelona» y bla, bla, bla. Parecía un truco de carterista experto, del tipo que pueblan La Rambla, junto a prostitutas, camellos y turistas temerarios. Usted mire para un lado, para arriba en este caso, donde los aviones, y le distraigo de lo que pasa a pie de calle: del incivismo y la inseguridad que preocupa a los barceloneses -tal y como reflejaba una encuesta que justo ayer publicaba un diario-. de los informes que encargamos para -de nuevo, mire arriba- para estudiar los halcones peregrinos; de la muerte de un trabajador de hotel durante La Merc_ que el Ayuntamiento silenció.
Ayer concluyó en el litoral de Barcelona la «Festa del Cel», que puso punto y final a las fiestas de la patrona y que tuvo como gran reclamo la final de la Red Bull Air Race, la «Fórmula Uno del aire», dicen. Ganó la prueba, y el campeonato, el piloto británico Paul Bonhomme. Su gesta y la de sus rivales -piruetas en el cielo a 350 kilómetos por hora-, fue seguida por 800.000 personas, a las que hay que sumar las 600.000 que se concitaron el sábado en las playas del Bogatell, Nova Icària y Mar Bella, en la primera jornada de esta fiesta por todos los aires. Un éxito: 1.400.000 seguidores en dos días y pocas incidencias en cuanto a la movilidad. Escaldado por el colapso viario que hubo en 2006 cuando la ciudad acogió la Red Bull por primera vez, el Consistorio habilitó medidas extraordinarias -cortes puntuales de las salidas de las Rondas a playas, refuerzo del transporte público, etc-, y funcionó. ¿Un punto final en todo lo alto para La Merc_? Hereu así lo vio.
La rutina
Hoy lunes, aterrizará el primer edil a la rutina y ya no verá tan brillante la ciudad. Cabizbajo, será imposible no advertir los bajos de fachada manchados con orines de perro y otras suciedades; menos altivo, no podrá soslayar las sombras de los soportales de La Boquería. Y que se ande con buen ojo cuando deambule por la rúe. Por aquello de los hurtos…
fuente/abc.es