Próxima estación: el mar
Cuando viajes a Bilbao, Barcelona y Valencia no olvides llevar la toalla, porque más allá de ver sus monumentos y entrar en sus tiendas, puedes disfrutar en la misma ciudad de tomar el sol en la playa. Coge el metro y plántate en un suspiro en la arena.
Los suburbanos de estas tres grandes ciudades conectan (o desconectan, según lo mires) el ajetreo de la urbe con la despreocupación, el descanso y la tranquilidad que brinda una apacible jornada de sol en la playa.
En Bilbao tienes múltiples posibilidades para darte un chapuzón en alguna de las playas cantábricas del entorno; a lo que se suma el aliciente de un viaje en el metro más vanguardista de todos, obra del arquitecto inglés Norman Foster. Tras acceder por una de las curiosas bocas de metro, unos llamativos tubos de vidrio conocidos como los fosteritos, puedes tomar la línea 1 que lleva hasta la playa de Plentzia, una ensenada apreciada por los aficionados al piragüismo y al windsurf dotada con todo tipo de servicios; o a la contigua de Gorliz, un arenal de casi 1 kilómetro muy demandado por las familias por la seguridad de su baño.
A Las Arenas, la pequeña playita cercana al Puente Colgante y al puerto deportivo se llega caminando durante 10 minutos desde la estación de metro de Las Arenas, un lugar ideal para pasear o tomar baños de sol. Bien comunicada y con muchos servicios, la playa de Ereaga está situada en el centro de Getxo, a sólo 20 minutos de la parada de metro de Neguri; une el puerto deportivo y el Puerto Viejo y su oleaje es uno de los reclamos para los amantes del surf.
Un bonito paseo de unos 15 minutos es el que lleva de la estación de Bidezabal a la playa de Arrigunaga, donde podrás bañarte oteando el paso de mercantes, como también en otras orientadas hacia el Abra, la desembocadura del Nervión. La estación de Larrabasterra te brinda varias alternativas: la de Gorrondatxe-Azkorri, la menos accesible pero la más limpia del municipio de Getxo, cercana al campo de golf de Neguri; la amplia y abierta de Barinatxe-La Salvaje, que debe su nombre a sus grandes olas, delicia de los surfistas y naturistas; y las de Arrietara-Atxibiribil, dos arenales prácticamente unidos en el municipio de Sopelana, concurridas gracias a los bares, restaurantes y pubs de su entorno.
En Barcelona, las estaciones de Ciutadella, Bogatell, Poblenou, Llacuna, Selva de Mar y El Maresme desembocan en algún punto de los cuatro kilómetros de playas de fina arena que posee la ciudad. Tendrás que elegir entre darte un chapuzón y disfrutar del sol en los arenales de Sant Sebastiá, Nova Icària, Bogatell, Mar Bella, Nova Mar Bella o Llevant, que cuentan con todo tipo de servicios, desde vigilancia a alquiler de hamacas, pero si lo que quieres es conocer la más popular y animada acércate a La Barceloneta, sobre todo en los meses de verano.
En Valencia, la famosa playa de La Malvarrosa que inmortalizó en sus cuadros el impresionista Joaquín Sorolla está sólo a unas pocas paradas en tranvía del centro de la ciudad; sólo hay que coger la línea 4 o la 6 del metro, llegar a la estación de Las Arenas y disfrutar del agradable ambiente de esta playa urbana que pasa por ser uno de los lugares de ocio más frecuentados por los valencianos para pasear, patinar, hacer deporte o, simplemente, tomar el sol. El paseo Marítimo que lleva hasta ella, situada en el último tramo de éste, arranca en la playa de Levante, donde tienes que parada en alguno de los numerosos restaurantes y bares que se asoman a él para degustar una variada oferta gastronómica especializada en arroces, marisco y pescados. Después siguen las playas de Las Arenas y la del Cabanyal, antes de llegar a La Malvarrosa, en la que espera la casa-museo de Vicente Blasco Ibáñez, que te transporta a la época de este ilustre escritor valenciano.
Fuente/hola.com